REVISTA OFICIAL de la Asociación de Corrugadores del Caribe, Centro y Suramérica (ACCCSA)
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Continuando con el fascículo anterior, la primera de las problemáticas nos lleva a la segunda? Recuerda cuando preguntábamos, qué es el color?

11.2 Problemática física

Una cosa es el fenómeno físico que produce el color, y otra cosa es, qué es el color “realmente”.

En fenómeno físico, de sobra conocido por todos nosotros, es el de que existe una radiación, comprendida entre unas determinadas longitudes de honda (más o menos entre los 390 y 700 nm), denominada “espectro visible”.

Esta radiación “impacta” sobre las diferentes superficies provocando que, una parte de la radiación sea absorbida por el cuerpo y otra sea reflejada. La parte que es reflejada, llega hasta los ojos y estimula a unos receptores fotosensibles ubicados en el ojo (los conos y bastoncillos) que generan un impulso eléctrico que procesa el cerebro e interpreta por colores.

Pero el color, en si mismo, es una “sensación mental”, es la interpretación que hace nuestro cerebro de esos impulsos eléctricos, y por tanto, está sujeto a todas las variables por las que se rigen las sensaciones como el amor y el odio. Podríamos decir sin equivocarnos mucho, que el color es como un “sentimiento”, así, si estamos tristes o alegres, el mismo objeto, con la misma iluminación, se percibirá con colores diferentes.

Así pues, para evaluar el color, no solamente deberemos de mantener fijos los parámetros físicos (iluminación, distancia visual,etc.) sino además, deberemos mantener fijos los emocionales, lo cual es prácticamente imposible, por lo que la única forma de evaluar correctamente el color, es mediante mediciones realizadas por aparatos de lectura (densitómetros, colorímetros y espectrofotómetros), aparatos que no se ven influenciados por ningún tipo de estado anímico o psicológico.

  

Evidentemente, obviando los aspectos “emocionales” del tema, el aspecto fundamental a fijar a la hora de trabajar con color, es la iluminación, pues el mismo impreso, visto con una iluminación u otra, se percibe completamente diferente.

Se trata de evitar la típica discusión entre el cliente que está a un lado de la línea telefónica, en su despacho, quejándose de que la impresión ha quedado amarillenta, y nosotros, que estamos en nuestra empresa, que la vemos perfecta.

Probablemente nuestro cliente, tenga una iluminación por bombillas de tungsteno, y nosotros por tubos fluorescentes o puede que halógenos.

Para evitar todos esos problemas se hace necesario el trabajar a una “temperatura” de luz dada. La temperatura de luz, es el “color” de la luz blanca. Todos hemos visto por la televisión imágenes de los altos hornos, pues bien, se define una barra de aleación de dimensiones y composición determinadas que se comienza a calentar. Si la calentamos lo suficiente, la barra se pone “al rojo vivo” y eso significa que “desprende luz”, que se pone incandescente, y si entramos en una habitación a oscuras con esa barra, está ilumina la habitación como si se tratase de una antorcha, y la luz que da es “rojiza”. Si continuamos calentando más y más la barra de aleación, se vuelve amarillenta (a unos 5.000 ?k), y si la calentamos todavía más, se torna blanca (a unos 6.500 ?k), y si seguimos calentando, se pone azulada (a unos 9.300 ?k). Pues bien, toda la iluminación que afecte al trabajo y evaluación del color, ha de estar a la misma temperatura.

Tenemos dos opciones, o bien cambiamos las luminarias (los tubos fluorescentes) y ponemos unos a una temperatura dada o bien, si no queremos cambiar nuestro sistema de iluminación, compraremos un “visor” de diapositivas y de opacos a una temperatura dada. Me refiero a la famosa “mesa de luz”. Evidentemente, los monitores los pondremos a la misma temperatura, pues de nada sirve ver una diapositiva en una mesa a 5.000?k y compararla con la pantalla del ordenador, si esta está a 9.300?k. Esto normalmente se suele poder hacer desde el menú del monitor, o bien por “software” en el caso de los Macintosh.

La siguiente pregunta sería, la de que temperatura, de las muchas existentes, seleccionar, y de hecho esto es lo primero a determinar a la hora de implementar un sistema CMS.

El standard en AAGG es el 5.000?k, pero esa temperatura genera una luz blanca “amarillenta”, ante la cual muchos operarios se sienten “incómodos” frente a la pantalla, porque lo ven todo amarillento, por lo que cada vez más empresas, (especialmente las americanas), adoptan 6.500?k como temperatura de trabajo, pues es una luz blanca más “neutra”. No obstante, si nuestra producción es fundamentalmente para exteriores (se va a ver a la luz solar), deberemos de seleccionar 5.000?k, pues la luz solar es amarillenta. Si nuestra producción es fundamentalmente para interiores (se va a ver bajo fluorescentes o halógenos), seleccionaremos 6.500?k, y finalmente, si nuestra producción gráfica está ubicada en el terreno audiovisual (vídeo, cine, etc), adoptaremos 9.300 ?k, que es una luz azulada que, al ser más “fría”, es mas cómoda y relajada para la visión. Nunca seleccionaremos esta temperatura en producción impresa, pues jamás llegaremos a ver los colores impresos a esa temperatura, por lo que la visualización en pantalla se alejará de la impresión final.

Una vez fijada la temperatura podemos pasar a la siguiente problemática.

11.3 Problemática matemática

Por suerte o por desgracia, los colores, en nuestro proceso productivo, parten de unos originales a escanear “físicos” y terminan en una impresión “física”. Sobre estos soportes, el color lo trabajamos y juzgamos visualmente, pero entre el original y el impreso, los colores pasan por unas máquinas, los ordenadores que trabajan con números, y los ceros y unos, poco tienen que ver con las sensaciones y sentimientos. Así pues, para que las sensaciones que produce el original sean “ transmitidas” al impreso, es necesario “traducir” esas sensaciones que son los colores en números, que es con lo que trabajamos en el ordenador.

Esto que parece una tontería, es fundamental para comprender que, un color, no es un determinado valor numérico RGB o CMYK. Un valor numérico es un “intento” de cálculo de una sensación mental y como tal hay que juzgarlo y evaluarlo.

Se define un “espacio de color” como un modelo matemático de reproducción de sensaciones de color.

Por ejemplo, CMYK es un espacio de color, y RGB es otro espacio de color. Estos espacios de color, son los más extendidos y utilizados, pero cuentan con un grave inconveniente, son dependientes del dispositivo, ?y esto que quiere decir?, pues esto quiere decir, que son dos modelos “físicos” de trabajo, es decir, escaneamos en RGB e imprimimos en CMYK y esto conlleva graves inconvenientes a saber.

Remitiéndonos a una realidad física, si imprimimos en un dispositivo a color u otro el mismo valor CMYK, por ejemplo el Pantone 340 o 100, 0, 69, 15, el color resultante es diferente en cada uno de los dispositivos. La respuesta “fácil” Es que los dispositivos están “descalibrados” o que no sirven para reproducir ese color. Pues bien, la respuesta verdadera es que si el mismo número produce diferentes resultados, para obtener el mismo resultado, necesariamente el número a imprimir deberá de ser diferente. Es decir, que para reproducir el Pantone 340, en cada uno de nuestros dispositivos de impresión, deberemos de enviar un valor CMYK distinto, luego un valor CMYK no es un único color, es un color diferente en cada dispositivo, es un espacio de color “dependiente” del dispositivo de impresión.

Los sistemas CMS me permitirán “personalizar” en CMYK a enviar a cada uno de nuestros dispositivos, CMYK que será diferente para cada uno de ellos, y que será el que necesitan para reproducir el valor tonal deseado.

Vemos pues que, implementar un sistema CMS, nos obliga a “personalizar” los documentos para cada uno de los dispositivos de impresión. Esto no quiere decir que tengamos que tener tantos archivos diferentes como distintos dispositivos de salida tengamos. Con un único archivo, y siempre que lo hagamos correctamente, esto es posible, y ya veremos como hacerlo.   

 

De igual forma, si escaneamos la misma fotografía en diferentes escáneres, para un mismo píxel del original, cada uno de los escáneres, generará un valor RGB diferente.

  

La respuesta “fácil” también es decir que el escáner está descalibrado, pero la respuesta verdadera es que , si el mismo color produce diferentes valores RGB, si todos diesen el mismo valor RGB, estaríamos escaneando colores diferentes, luego un valor RGB no quiere decir un color del original, quiere decir un color del original distinto en cada uno de los escáneres, “depende” de donde escaneemos que quieras decir un color u otro, luego también es un espacio “dependiente” del dispositivo, y por tanto le sucede lo mismo que al espacio CMYK, no es un espacio “válido” en el que trabajar para poder decir aquello que se debería decir de un espacio de color, que un único valor numérico corresponde con un único color.

Pero entonces, ¿de qué nos sirve?, ¿cómo integrarlo en nuestro proceso productivo, para poder trabajar en él? Y lo que es más importante, ¿cómo hacerlo sin liarnos ni equivocarlos? La respuesta a todas estas preguntas, podemos encontrarlas en este curso de Sistemas de Gestión de color.

12. Teoría del color

El color se ve a consecuencia de la modificación física de la luz que ejercen colorantes, observada por el ojo humano e interpretado en el cerebro. Como tal, la reproducción de los colores precisa la presencia de tres factores:

 Una fuente de luz

 Un objeto iluminado por la luz

 El ojo y el cerebro para percibir el color

El color no se podría manifestar como tal sin la presencia de estos tres elementos. Si uno de los tres desapareciera, o se modificara, el color sería eliminado o modificado.

El sol emite una gran diversidad de ondas electromagnéticas, cada una de las cuales posee una longitud de onda distinta. El ojo humano es sensible a tan sólo una pequeña gama de estas longitudes de onda, a la que se conoce como luz blanca.

El espectro de color se produce al pasar un rayo de luz blanca por un prisma de cristal. Las longitudes de onda cortas se curvan (refractan) más que las largas, dividiendo la luz blanca en el espectro visible de color de sus componentes. Cada color ocasiona una reacción especifica en los receptores de rojo, verde y azul de la vista. El amarillo es percibido tanto por los conos de rojo como por los de verde, por ejemplo.

En teoría, es posible reproducir e imprimir casi todas las tonalidades de la Naturaleza usando sólo tres colores. La elección de estos colores está basada en la teoría de la luz. La luz que nos envuelve ha sido emitida por el Sol, y nos aparece bajo la forma de luz blanca. Un rayo de luz blanca que atraviese un prisma, se descompone en una banda de colores llamada espectro solar. Este es el fénomeno que se produce en el arco iris. La luz blanca representa la unión de todos los colores de luz, mientras que el color negro significa la ausencia de luz.

 
 

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