REVISTA OFICIAL de la Asociación de Corrugadores del Caribe, Centro y Suramérica (ACCCSA)
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Las planchas troqueladas quedan unidas entre sí por pequeños puntos de enganche intermitentes, con lo que se mantiene la cohesión de la plancha mientras avanza por la máquina.

A la salida de la troqueladora, el separador rompe los puntos de enganche.

Impresión en la troqueladora

Se conjuntan, cada vez con más frecuencia, la impresora y la troqueladora. Estas primeras son del mismo tipo de las que se emplean en las ranuradoras.

La impresión precede al troquelado. La complejidad de los nuevos embalajes implica una conjunción, lo cual entraña un nuevo desarrollo que incluya la plegadora-encoladora (cajas de fondo encolado, por ejemplo).

Comparación de los dos dispositivos de troquelado

Globalmente, ambos sistemas el plano y el rotativo presentan resultados comparables y se utilizan para hacer embalajes de cualquier forma y complejidad. La diferencia entre ambos radica en los siguientes puntos:

La presión de aplicación del troquel sobre la plancha de cartón, en la troqueladora rotativa, inferior a la de la troqueladora plana. Dada la superficie cilíndrica del troquel, la superficie de contacto de las cuchillas con la base es menor y consecuentemente no se necesita una fuerza de aplicación elevada.

La fuerza “cortada” de la cuchilla es tangencial en la troqueladora rotativa, de donde viene el riesgo de falta de precisión en las cotas, en el sentido del empuje. Por el contrario, con la troqueladora plana se logra más precisión en las dimensiones reproduciendo fielmente la forma geométrica del embalaje.

En la troqueladora rotativa el ritmo de producción es superior, prácticamente el doble.

Campos de aplicación de la troqueladora

En embalajes cuyo diseño difiera de la caja de solapas tradicional y derivados de esta, que no puedan hacerse en ranuradora o en ranuradora combinada, es decir: barquetas, flancos mecanizables, platós, estuches o fundas, acondicionadores complejos, embalajes expositores, cajas de fondo automático, etc.

 

Por otro lado, el desarrollo de la mecanización para el montaje del embalaje impone límites estrictos de dimensión que llevan al desarrollo rápido del troquelado, aún para cajas de solapas, hechas normalmente en la ranuradora.

La troqueladora rotativa, aunque menos exacta que la plana, tiene por el contrario la ventaja de abordar el corte total de embalaje de grandes dimensiones, tales como contenedores, grandes formatos, cajas de fondo encolado, etc.

  

4.3. Plegado y encolado

El sofisticado montaje de algunos embalajes nuevos requiere que se unan algunas de sus partes, para lo que se someten a una operación de plegado y encolado (por ejemplo, caja con fondo pegado).

Las plegadoras-encoladoras son unas máquinas que se usan para fabricar aquellos embalajes que se montan mediante una operación de plegado y encolado, que requieren tener varias zonas de encolado así como unas ranuras para plegarlos que no se pueden realizar con las plegadoras- encoladoras clásicas de las máquinas combinadas.

Los productos para los que se utilizan las plegadoras-encoladoras suelen ser fondos o tapas con las 4 esquinas pegadas, cajas con 4 ó 6 esquinas pegadas, fondos automáticos, etc.

4.4. Trabajos menores

Son todas aquellas operaciones complementarias que se realizan en el mismo embalaje o en el interior de este, como rejillas, casilleros, acondicionadores, etc.

Dichas operaciones pueden efectuarse:

En la hendedora: ranurado, hendido, recorte, perforación.

En la golilladora: troquelado de una de cada dos solapas, (cajas con solapas a tope).

En la rejilladora: fabricación de los paneles de los casilleros o rejillas.

En la montadora automática: ensamblado de las paredes de las rejillas e introducción de estas en las cajas.

4.5. Especialidades: tratamientos

Comprenden, sobre todo, aquellos embalajes especiales que responden a necesidades y usos particulares y cuyo coste es superior al de los embalajes estándar y convencionales.

Se trata de los siguientes tratamientos:

  

Impermeabilización para proteger contra mojadura y vapor de agua.

Tratamientos específicos, tales como el antideslizamiento, anti-grasas, tratamiento fungicida, etc.

Con relación a la variedad de sistemas de aplicación posibles de dichos tratamientos, existen técnicas particulares en cada empresa. La preimpresión y fijación de etiquetas serán objeto de estudio en el siguiente apartado.

4.6. Impresión de los embalajes de cartón ondulado

4.6.1. ¿Por qué se imprime?

Para vender un producto hoy en día, hay que informar, diferenciar y decorar. La impresión del embalaje cumple con esos tres requisitos.

Informar es proporcionar el nombre y la dirección del fabricante y facilitar la mayor cantidad de información práctica sobre el producto. Es, además, asegurar la identificación del fabricante gracias a la impresión del logotipo, del «código semana», del número del lote, del número de fabricación, código de barras, etc. La impresión ofrece una doble garantía: el contenido y el continente están perfectamente identificados.

Diferenciar es indicar el nombre y la marca del producto, con el fin de orientar al consumidor ante la elección entre productos: distinguiendo las cualidades de un mismo producto a través de la información presentada; o indicando las principales características del producto.

Decorar es hacer que el embalaje sea lo más atractivo posible, para facilitar de esta manera la promoción y la publicidad del producto. En este caso, se trata de captar la atención del cliente a través de una presentación que le dé confianza en el producto (para productos que normalmente consuma) o que le sorprenda, para productos nuevos.

4.6.2. Técnicas de impresión

En general, las técnicas de impresión se basan en el principio del contacto directo entre la plancha - o forma de impresión- y la superficie que se va a imprimir.

Obsérvese que en el mercado existen nuevas técnicas de impresión que no utilizan contacto directo para lograr la impresión: por inyección de tinta por ejemplo.

Las técnicas tradicionales de impresión se pueden clasificar en tres categorías:

La impresión en relieve: tipografía y flexografía.

La impresión hueca: huecograbado.

La impresión plana: offset y serigrafía.

4.6.2.1. Impresión en relieve: tipografía y flexografía

La plancha o forma de imprimir se deja en relieve: este recibe la tinta y la transfiere a la superficie por imprimir. Esta discurre entre dos cilindros rotativos de presión regulable; un cilindro lleva el cliché en relieve y el otro sirve de cilindro de apoyo.

La tipografía: El cliché en relieve es de metal. Las tintas son grasas viscosas, compactas y se secan muy lentamente. Al ser rígido el cliché, la tipografía exige una presión muy elevada.

La tipografía ya casi no se usa a escala industrial.

La flexografía: El cliché es de polímero (natural o sintético). Las tintas flexográficas son fluidas, hechas a base de solventes o cada vez más de agua y se secan muy rápidamente por penetración (absorción) en el papel substrato.

Los clichés flexográficos son blandos y cuidadosamente rectificados (hasta la centésima de mm). Por lo tanto, exigen una presión mucho menor que la tipografía, que a veces es casi nula. Un cilindro entintador provisto de un cilindro dosificador lleva la tinta hasta el cliché.

4.6.2.2. Impresión en huecograbado

El motivo que se va a imprimir se realiza mediante un cilindro grabado en hueco que tiene una multitud de alvéolos yuxtapuestos (5.000 por cm2), cuyo tamaño y profundidad son variables que determinan la intensidad de los matices de impresión. El principio mismo del huecograbado (tinta dentro de los alvéolos) exige, para la buena calidad de la impresión, que se utilicen materiales con una superficie especialmente cuidada (alisado muy elevado).

Aunque el coste del grabado de los cilindros ha bajado notablemente, el huecograbado se reserva para producciones altas.

4.6.2.3. Impresión en plano: offset y serigrafía

El offset se diferencia de los procedimientos anteriores en la superficie por imprimir, ya que esta no entra en contacto directo con el cliché.

  

La transferencia de la tinta del cliché a la superficie que se va a imprimir se hace por medio de un rodillo de caucho que sirve de intermediario, llamado mantilla.

Por consiguiente, la prensa rotativa offset comprende:

un cilindro porta-cliché.

una mantilla.

un cilindro de presión.

La hoja se imprime durante su paso entre la mantilla y el cilindro de presión.

El principio del offset está basado en la repelencia que existe entre el agua y las sustancias grasas (tinta en este caso). El problema consiste en hacer, por el método fotográfico, un cliché sin relieve sobre el cual las partes por imprimir (el dibujo) acepten la tinta aceitosa, en tanto que las otras que tienen una afinidad con el agua, la repelan. Para conservar este indispensable antagonismo, el entintado del cliché siempre va precedido del mojado de este.

La serigrafía: La tinta se transfiere a la superficie por imprimir, después de pasar a través de una pantalla, de una malla sintética o metálica: se obstruyen las partes que no se imprimirán, mientras que la tinta atraviesa los puntos vacíos, controlando la cantidad una rasqueta.

Ofrece las siguientes ventajas:

Es un medio sencillo, pero artesanal, que permite la impresión sobre un volumen: esto no se puede realizar con los procedimientos anteriormente descritos.

Inconvenientes:

“Calor” de las tintas.

Consumo de tinta elevado.

4.6.3. La impresión del cartón corrugado

En general, la impresión aplicada al cartón corrugado se puede hacer con distintas técnicas:

Directamente sobre la plancha, con grupos impresores: es la impresión directa o postimpresión (postprint).

Sobre el papel para caras -en bobinas- antes de que pase por el tren corrugador: es la preimpresión o preprint.

Sobre el papel para caras -en hojas- encolado, ya sea:

• sobre cartón simple cara: contracolado.

• sobre una plancha de cartón corrugado, como complemento de la cara: etiquetado.

Además hay que diferenciar las técnicas para embalajes vendedores y no vendedores: el uso de cada uno es distinto y, por consiguiente, también lo serán los requisitos con los que deba cumplir cada uno.

Los embalajes no vendedores -cajas para agrupar productos, embalajes de transporte- tienen, con relación a la impresión, la característica en común de tener que proporcionar una fácil identificación del producto, hecha a uno o dos colores, que más bien aparenta ser un marcado que una impresión propiamente dicha.

Por el contrario, los embalajes vendedores, para distribución o la publicidad en los puntos de venta, han de recurrir forzosamente al poder “cautivador” y atractivo de la representación fotográfica, hecha en 3 ó 4 colores. Su función como medio publicitario predomina sobre la función protectora, que está subordinada a su calidad mecánica pura. Este es el caso de las cabeceras de góndola, los embalajes expositores, paneles, paquetes, estuches, etc. y también, cada vez más, de las bandejas para frutas, y de los embalajes para agrupar productos.

4.6.3.1. Aplicación de las técnicas de impresión al cartón corrugado

La impresión sobre la plancha de cartón corrugado, material elástico en virtud de corrugado y, por consiguiente deformable, es más difícil de realizar que la impresión sobre papel o sobre una película plástica, ya que estos son materiales densos y compactos. Todas las técnicas de impresión que se usan en la actualidad tienen en común el inconveniente de que exigen una presión mecánica de mayor o menor intensidad, según cada caso. Esto acarrea un riesgo de aplastamiento del cartón, es decir, provoca una reducción del espesor y esto, a su vez, una pérdida de resistencia al apilamiento.

Es más, la calidad de la impresión depende de:

La naturaleza de la superficie por imprimir: absorción de la tinta en la cara exterior.

El estado en el que se encuentra la superficie: completamente plana, o con ondulaciones y rugosidades.

El tipo de ondulado y el gramaje de la cara, siendo el micro- canal (E) y el minimicrocanal (F), los perfiles idóneos y el competidores directos del cartoncillo, en cuanto a la imprimibilidad.

Por esta razón, la impresión se hace sobre la plancha o sobre el papel, dependiendo del uso a que esté destinado el embalaje.

La impresión directa sobre la plancha o postimpresión

La impresión se hace normalmente sobre la plancha de cartón directamente en el proceso en relieve, y especialmente en flexografía. El grupo impresor, que puede comprender varios grupos -hasta 5 ó 6- (según el número de colores) se encuentra en la actualidad integrado en las ranuradoras, en las ranuradoras combinadas o en las troqueladoras.

La tipografía, proceso antiguo, se adapta muy mal cuando hay que imprimir colores lisos en grandes dimensiones. Las dificultades y el tiempo requerido por el entintado principal, la lentitud del secado de las tintas, la presión necesaria para la buena calidad de la impresión, han reducido mucho el uso de esta técnica para el cartón corrugado.

La serigrafía, técnica artesanal y de ejecución relativamente fácil, proporciona excelentes resultados, pero su uso está limitado a pequeñas series, donde la impresión es un factor primordial, y a impresiones complementarias. Es más, la operación sólo se puede efectuar de manera independiente porque sus bajos niveles de producción no permiten su introducción en las máquinas rápidas. Este proceso se reserva más bien para los grandes formatos para publicidad en los puntos de venta, ya que estos toleran costes elevados.

La flexografía, presente en el sector desde los años sesenta, permite elevar el ritmo de producción. Actualmente es el procedimiento de impresión más usado en la industria del cartón ondulado; la producción puede alcanzar hasta 25.000 unidades por hora.

Las tintas, hechas a base de agua y de secado rápido, permiten llevar a cabo la operación sin necesidad de volver a alimentar las planchas y dan como resultado unas impresiones sumamente satisfactorias, aunque se les atribuye falta de brillo.

Los clichés, cada vez más finos (menos de 3 mm de espesor) están estampados con tramas de 40 líneas/cm.

Los cilindros (anilox) dosificadores son actualmente de cerámica, estampados con láser. Su entramado puede alcanzar 140 líneas/cm.

La pre-impresión. Esta operación consiste en imprimir el papel para caras en bobinas (antes de pasar por el tren corrugador), y no la plancha de cartón. Este tipo de impresión se realiza en una flexográfica o incluso heliográfica (en algunos casos).

La impresión, realizada con prensas de colores, es sumamente satisfactoria, al desaparecer todos los problemas de las ondulaciones.

A continuación, se encola el papel con el “simple cara” en el tren corrugador.

Se pueden plantear varios problemas, en función de la resistencia de las tintas al calor o a la abrasión, en el momento de pasar las planchas impresas por las mesas calientes. Por suerte, se ha podido controlar estas dificultades. El uso de la preimpresión está limitado a las producciones de gran tirada.

El etiquetado y el contracolado. Una hoja impresa con diferentes técnicas es encolada sobre una plancha de cartón ondulado (doble-cara, doble-doble).

El etiquetado es la operación que se realiza en una máquina de transformación.

En el caso del contracolado, la hoja impresa sirve de segunda cara de un simple cara. El contracolado se hace fuera de la corrugadora, en la máquina de transformación.

4.6.3.2. Campos de utilización

Embalajes “no vendedores”. Se trata en general • de embalajes que no van dirigidos al consumidor. Por lo general no necesitan más que un marcado de tipo informativo y, por consiguiente, se imprimen en flexografía. La impresión se hace directamente en la plancha de cartón corrugado.

Embalajes “vendedores”. La calidad de la impresión juega aquí un papel primordial: es una necesidad comercial. Se trata de aquellos embalajes que participan en la publicidad del producto, ya que son los que dan a conocer la imagen y la marca del producto. A menudo se trata de embalajes que el consumidor adquiere, como en el caso de pequeños electrodomésticos, juguetes, bebidas alcohólicas, perfumes, etc.

La técnica flexográfica convencional, con la reserva de algunas precauciones que hay que tomar cuando se elige el grafismo que se va a emplear (algunos efectos no se pueden conseguir), responde perfectamente a las exigencias de este tipo de embalaje expositor.

No obstante, en el caso de que sea necesaria una impresión más elaborada -clichés tramados para reproducciones fotográficas destinadas a apoyar campañas publicitarias en televisión y prensa lo más indicado es la preimpresión (offset, flexografía o huecograbado), el etiquetado o el contracolado. Ambas técnicas dan resultados similares, sólo las diferencia la importancia Detalle de un Cliché del pedido que se vaya a satisfacer:

El offset se adapta bien para cantidades pequeñas y medianas.

El huecograbado se reserva para grandes pedidos, ya que sólo estos pueden amortizar los gastos que suponen estos cilindros grabados.

4.6.3.3. Algunos parámetros que influyen en la calidad de la impresión

Gracias al abanico de técnicas existentes y a pesar de la complejidad de la impresión del material, el fabricante de embalaje de cartón corrugado, por su experiencia y su maestría, puede perfectamente hacer frente a las necesidades evolutivas del usuario.

La calidad mejora constantemente y las impresiones directas en 4 colores están actualmente muy generalizadas. Pero el fabricante, para llegar al nivel de calidad exigido por el cliente, debe adaptarse a un número elevado de parámetros, a menudo antagonistas.

4.7. Limitaciones en la transformación

La calidad del embalaje se basa en los siguientes requisitos:

Prestaciones mecánicas (capacidad de apilamiento, reventamiento, etc.) normalizadas o no (pliego de cargos del cliente, estampillas, etc.).

Límites dimensionales: para la mecanización, por ejemplo.

Presentación y aspecto: forma geométrica, calidad de impresión.

Tipo de material.

Desde la salida de la corrugadora y hasta el empaquetado, la plancha de cartón sufre una serie de operaciones en las máquinas de transformación en las que el material está expuesto a un riesgo de deteriorarse, sin que se tomen precauciones particulares ante la posibilidad de esto. Si algunos riesgos son inevitables a consecuencia de las limitaciones tecnológicas que plantea el propio material, otros pueden ser contrarrestados, si se tiene cuidado en cada una de las operaciones de transformación.

La conservación de la calidad se asegura, entre otras cosas, por el buen hacer y cuidado que tenga el personal que maneja el embalaje, sobre todo, durante el ajuste de las máquinas de impresión y de transformación, evitando un aplastamiento excesivo de las planchas.

Gracias a la gama de técnicas de impresión existentes y a pesar de la dificultad que el material presenta para ser impreso, el fabricante del embalaje responde perfectamente gracias a su experiencia y maestría, a las necesidades presentes y futuras.

 
 

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