REVISTA OFICIAL de la Asociación de Corrugadores del Caribe, Centro y Suramérica (ACCCSA)
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Diseño en la empresa

Ahora bien, ¿por qué es necesaria la incorporación del diseño en la empresa? Tanto el fabricante como el consumidor de envases y embalajes tienen la necesidad de integrar e incorporar el diseño para obtener productos competitivos en el mercado, diferenciados de los de la competencia, y que satisfagan las necesidades del consumidor. Esta necesidad de diseño proviene de la saturación del mercado con multitud de productos que las distintas empresas intentan vender a toda costa.

Para incorporar el diseño a la empresa, sobre todo en las pequeñas y medianas, existen dos tácticas:

 abordar íntegramente un plan de diseño general;

 empezar a pequeña escala con proyectos parciales*.

En cuanto a los niveles de incorporación del diseño, las empresas están sensibilizadas para ello. No obstante, debido a la innovación y los gastos iniciales que produce, no es tarea fácil. Veamos los cinco posibles niveles de integración:

    a. Proyectos;

    b. Programas;

    c. Políticas;

    d. Estrategias;

    e. Filosofías**.

a. Proyectos de diseño: son acciones puntuales aisladas, y se suelen contratar a presupuesto cerrado con diseñadores externos.

b. Programas de diseño: se trata de planes sistematizados en sus objetivos y fases, estructurados a medio plazo y con presupuesto cerrado, o bien con asesoramiento pagado mensualmente.

c. Políticas de diseño: se pretende objetivos generales y guías concretas que canalizan las decisiones, y distribuyen los recursos y los criterios de gestión que la empresa se propone aplicar.

d. Estrategia de diseño: es el nivel más alto de definición de los objetivos empresariales con respecto al diseño. Representa un tipo de orientación global e integrada, que afecta a proyectos, programas y políticas. En definitiva, tiene la misión de lograr una coherencia general en toda la actividad de diseño.

e. Filosofía de diseño: existe cuando la actividad del diseño está completamente incorporada a los valores fundamentales por los que la empresa se rige y actúa regularmente, tanto a nivel interno como externo.

Para integrar el diseño en la empresa, deben darse unas condiciones mínimas, tales como:

1. un modelo de empresa y estilo organizativo y de gestión compatibles con las actividades de diseño;

2. un compromiso de la dirección con las estrategias de innovación, y concretamente con el diseño;

3. una gestión especializada del diseño***.

   Un compromiso asumido por la dirección de la empresa para llevar a cabo los objetivos marcados, y un interlocutor válido con quien poder tomar decisiones y coordinar la gestión de diseño, son condiciones imprescindibles para que la integración del diseño en la empresa sea efectiva.

Ahora bien, donde se aprecia el grado de integración del diseño en la empresa es en el compromiso de la dirección con el diseño. Ello se evidencia en los siguientes aspectos:

 la clara implantación del diseño como función gerencial, ubicando esta disciplina entre las responsabilidades de dirección, a nivel suficientemente alto como para poseer un papel significativo;

 la implicación del conjunto de la dirección en los problemas del diseño, de manera que su metodología esté presente en la definición de todas las estrategias industriales y comerciales y comprometa al conjunto de los cuadros ejecutivos.

Suele evidenciarse en las empresas que han asumido de forma efectiva el diseño, que lo manifiestan institucionalmente, tanto en declaraciones como en documentos, y permanecen atentas a los reconocimientos públicos (premios, participación en jornadas, seminarios, congresos, etc.), como forma de proyección pública y estímulo interno.

3.1. Introducción

Por diseño estructural se entiende la creación y rediseño de nuevos tipos de cajas y otros productos de cartón ondulado; y en general, todo lo que se relacione con el ámbito del packaging: estuches, cajas, embalajes, contenedores y expositores; además de la racionalización y optimización de los sistemas para producir, almacenar, transportar, exponer, promocionar y comercializar productos industriales y de consumo.

El diseño estructural sobre cartón ondulado se encuadra dentro del diseño industrial; constituye una especialidad, y se encarga de diseñar, rediseñar o aplicar los estándares de la biblioteca de tipos existentes, para solucionar problemas de agrupamiento de productos, envasado y embalado, almacenamiento, transporte, distribución, promoción y exposición en el punto de venta, sin olvidar el reciclaje.

  

El objetivo principal del diseño estructural de envases y embalajes de cartón ondulado es cubrir la función práctica y de uso; es decir, todos aquellos requisitos que permitan fabricar el embalaje, facilitar el agrupamiento, envasado y embalado de productos para la empresa consumidora, y hacer llegar al producto a su destino en perfectas condiciones para facilitar la venta y el desembalado al usuario final.

Para ello, el diseñador debe tener en cuenta todos los aspectos, condicionantes y exigencias a cumplir por el embalaje a lo largo del circuito completo de la vida del embalaje, es decir:

En consecuencia, para hacer un buen diseño de embalajes, es necesario conocer el mercado, conocer la génesis de la demanda, saber sobre diseño y gestionarlo adecuadamente, y saber qué posibilidades de oferta de embalajes hay en el mercado.

A la vez, hay que ser consciente de las posibilidades tecnológicas de producción de cartón ondulado y embalajes; y por último, la distribución, comercialización y consumo.

No podemos olvidar nunca que la información es la base imprescindible para abordar los proyectos de diseño estructural.

  

3.2. Documentarse

3.2.1. Recopilar información

Esta primera fase es la más importante para llegar a diseñar buenos envases, embalajes y productos de cartón ondulado. La explicación es sencilla: en la medida en que nos informemos bien del problema a resolver, tendremos los elementos de juicio necesarios para plantearnos todos los pasos posteriores con objetividad.

Desde que se inicia el proceso de embalar un determinado producto, intervienen muchas personas, de lo cual surge la dificultad de comunicar el problema al diseñador correctamente. La experiencia demuestra que el diseñador, en esta primera fase de trabajo, debe escuchar en forma directa a todas las partes inmersas en el problema, tanto por parte del cliente como del fabricante de embalajes, y captar lo mejor posible los intereses a satisfacer de ambas partes.

3.2.2. Pliego de condiciones

Por pliego de condiciones entendemos los distintos requisitos y funciones que han de cumplir los envases, embalajes y productos de cartón ondulado; dicho de otra forma, las condiciones que debe reunir dicho diseño estructural, para que satisfaga todas y cada una de las etapas del circuito completo.

Lo ideal es contar con formularios o impresos donde estén recogidos todos y cada uno de los aspectos que configuran el circuito completo de un embalaje; es decir, desde el punto inicial hasta la etapa final.

De esta manera se facilita la recolección de datos y no se olvidan partes necesarias de la información.

 

La universalidad del empleo de los embalajes de cartón ondulado hace muy difícil establecer un circuito único y generalizado que responda a todas las situaciones que se puedan presentar. Sin embargo, se pueden establecer los pasos más comunes y después adaptarse a cada caso concreto, teniendo en cuenta tres grandes bloques:

 Demanda: en este apartado se deben contemplar todos los aspectos que afecten a la empresa que consume productos de cartón ondulado, desde la recepción del embalaje en sus almacenes, hasta la carga del producto embalado en sus muelles de expedición

 Oferta: hay varios aspectos que son de relevante importancia para el fabricante de cartón ondulado: la venta de su línea de envases y embalajes, el diseño, la fabricación, el almacenamiento y el transporte hasta el almacén de la empresa consumidora; y además, el seguimiento y la evaluación de resultados en las distintas fases de la demanda y el consumo.

 Consumo: comprende los distintos pasos (transporte, almacenamiento y manipulación) en la distribución de un producto, el punto de venta, el uso del consumidor y la recogida del embalaje vacío para su posterior reciclaje.

3.2.3. Tener en cuenta legislación y normalización

A la hora de diseñar un embalaje de cartón ondulado, es necesario tener presente la amplia gama de normas que existen en las distintas etapas del circuito del embalaje en relación a la mercancía, medio de transporte, reciclado y demás de cada país.

  

En España, el marco legal con respecto a los embalajes de cartón ondulado, se encuentra en las normas UNE. Sin embargo, conviene tener presente el abanico de restricciones legales en función del circuito completo que describa el embalaje. Si este circuito excede nuestras fronteras, habrá que tener en cuenta, por ejemplo, las normas internacionales ISO, la Regla 41 para Estados Unidos, la Galia en Francia y, en general, la normalización que cada país tiene sobre materiales donde intervenga el cartón ondulado y las características exigidas a los embalajes en relación a la materia prima (papel), a la plancha de cartón ondulado (suma de papeles planos más ondulados), al comportamiento del envase o embalaje en el almacenamiento, transporte y distribución, y el tipo de mercancía embalada.

Todo ello reflejado o no, de forma gráfica mediante estampillas, normas de calidad y sellos de reciclado como el Punto Verde u otros; y además sin olvidar la reglamentación ni las directivas en materia de reciclado de envases y embalajes.

En España, las empresas suelen estar homologadas de acuerdo al sistema de calidad según las normas ISO 9000, 9001, 9002, 9003 y 9004, un modelo para el aseguramiento de la calidad en el diseño y desarrollo, la producción, la instalación y el servicio posventa.

Al hablar de las distintas normas ISO 9000, 9001, 9002, 9003 y 9004, se entiende que se refiere a las EN 29000, 29002, 29003 y 29004 respectivamente, de aplicación en los siguientes países europeos: Alemania, Austria, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Noruega, Holanda, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza. Estas normas europeas fueron adoptadas por el Comité Europeo de Normalización (CEN), con fecha 1987-12-10, y vienen a sustituir a las normas UNE correspondientes.

3.2.4. Análisis de la información

A la hora de recopilar la información de las distintas fuentes, (cliente, mercado, vendedor, etc.), hemos obtenido una serie de datos sueltos que giran en torno al problema de diseño que se pretende resolver. Este es el momento en el que debemos analizar la información recopilada para que tengamos elementos de juicio suficientes a la hora de abordar el diseño estructural de envases y embalajes.

  

Estos puntos, que parecen tan obvios, suelen ser olvidados a la hora de diseñar, no sólo por los que se inician en esta profesión, sino también por los que llevan muchos años en ella.

  

Analizar la información es, precisamente, la fase que nos permite organizar todos los datos recogidos. De esta manera, las soluciones posibles estarán enfocadas en la dirección que requiere el problema.

Es frecuente comenzar a trabajar en un proyecto de diseño de embalajes, bien sea estructural o gráfico, y lanzarse en determinada dirección sin tener en cuenta el resto de los puntos básicos a resolver, ni las prioridades objetivas que nos marca el cliente. Es decir, se produce lo que denominamos “diseñador de oído”, donde si se acierta es por pura coincidencia.

Hasta ahora, el diseño de embalajes en España se ha producido de manera muy escasa y sin profesionales del diseño. Por tanto, no existe metodología ni hábito de diseño dentro del esquema de funcionamiento de la empresa. Lo que ha existido, y no en todas las empresas de cartón ondulado, ha sido una persona que hace las “muestras” para comprobar medidas.

Más tarde, algunas empresas de cartón ondulado montaron “departamentos de diseño” donde se realizaban tareas de carácter técnico, tales como hacer la ficha técnica y de impresión, encargo de clichés y troqueles, revisión de los mismos antes de comenzar la producción, control técnico de materia prima, ensayos sobre papel y cartón, etc.

Actualmente, la situación de la demanda de envases, embalajes y productos de cartón ondulado en España, está cambiando, lo cual obliga a las empresas fabricantes a preocuparse por más aspectos que la simple fabricación. La información es uno de los aspectos clave, no sólo para diseñar embalajes, sino para todos los demás ámbitos de las empresas.

3.3. Diseñar envases, embalajes y productos de cartón ondulado

3.3.1. Diseño, rediseño y diseño existente

En diseño estructural de envases y embalajes, cabe la posibilidad de realizar trabajos de nuevo diseño por ejemplo, un nuevo producto o un nuevo sistema de envasado inexistente en el mercado, pero no es muy frecuente encontrar una novedad absoluta.

Este ámbito de creación suele estar reservado a empresas o grupos de empresas que tienen departamentos de investigación y desarrollo (I+D), no sólo de nuevos diseños de embalajes, sino también de la tecnología y las máquinas necesarias orientadas a las líneas de producción y envasado.

La tendencia es automatizar todos los procesos de envasado y embalado de productos, con fines varios, tales como la reducción de mano de obra, reducción de costos, aumento de la velocidad, etc.; en suma, producir más y mejores productos envasados y embalados al menor precio posible. Este trabajo es una tarea multidisciplinar, y por tanto realizada por todas las partes implicadas en la distintas etapas: marketing, ventas, diseño, ingeniería, producción, etc.

 

El caso más común es el rediseño de embalajes. Esto es así porque la mayor parte de los diseños estructurales que se dan en la interrelación cliente-consumidor y fabricante de embalajes de cartón ondulado, es la demanda de mejoras y optimización de embalajes concretos o del sistema general de packaging de una empresa.

Así pues, el rediseño consiste en utilizar la biblioteca existente de tipos de cajas y aplicar alguno de ellos, o la mezcla de varios, o el principio de algún tipo de caja existente para crear un nuevo tipo de caja que cumpla las funciones exigidas en todo el circuito de dicho embalaje.

  

Y por último, el caso más común es la utilización de diseños existentes, que partiendo de la biblioteca de tipos, se limita a utilizar uno de los modelos, dando las medidas interiores, disponiendo la colocación del producto, y acondicionándolo en una caja que cumpla con la optimización de superficie, volumen de almacenamiento y transporte; sin olvidar la calidad de cartón adecuada y las exigencias de resistencia al apilamiento, manipulación, proceso de embalado, etc.

Es importante que el diseñador no trabaje aislado; al contrario, debe integrarse a un equipo multidisciplinar, en el cual la información y el trabajo en equipo sean la base de cada proyecto. El diseño, en el más amplio sentido del término, debe desarrollarse teniendo en cuenta y conociendo el contexto donde se desarrolla, las necesidades de mercado e información sobre la empresa consumidora, y saber cuáles son los medios de producción de los fabricantes de envases y embalajes de cartón ondulado.

  

3.3.2. Establecer conceptos

Una vez analizada la información obtenida, estamos en disposición de establecer el concepto o los conceptos para idear el nuevo diseño estructural del embalaje en cuestión.

En esta fase es muy importante definir clara- mente los distintos grados de importancia que van a tener la función práctica o de uso, la función estética y la función simbólica. Si acertamos en dar la proporción correcta a cada una de ellas, el embalaje en cuestión tendrá las características justas para cada una de las etapas del circuito que debe recorrer.

Es necesario tener claro que un buen diseño de embalaje es aquel que cumple con el cometido y las funciones en su justo grado. Todos los atributos que le sobren o le falten para cumplir cada una de las etapas a las que está destinado, irán en detrimento del diseño de dicho embalaje.

Por ejemplo, es claro que si hacemos un embalaje con una calidad en canal doble-doble (DD) y sólo necesita canal doble, estaremos encareciendo innecesariamente el precio del embalaje, así como el volumen de transporte y de almacenamiento.

  

3.3.3. Dar prioridades

En el establecimiento de conceptos hemos definido, de manera ideal, el grado justo de cada uno de los atributos que debe poseer el embalaje; sin embargo, en la realidad el caso utópico de diseño es difícil de conseguir. En consecuencia, es imperativo destacar o dar prioridad a determinados aspectos del embalaje.

Normalmente ocurre que las empresas se encuentran con un problema a resolver con determinado embalaje para un producto. Puede ser un nuevo producto a embalar, un rediseño, una nueva línea de envasado, un nuevo proceso, una reducción de costos, un determinado punto de venta que tenga condicionantes concretos, etc. Cada uno de estos aspectos marca la prioridad para resolver el problema, pero sin olvidar el resto de las características generales que debe cumplir un embalaje.

3.3.4. Análisis del producto a embalar

  

Para diseñar un embalaje, es necesario analizar el producto a embalar desde los distintos aspectos que influyen directamente sobre el comportamiento del embalaje en todas las etapas de su circuito global.

En este sentido, los productos se clasifican de la siguiente forma:

 Portantes: son aquellos productos que, durante el apilamiento, contribuyen directamente a soportar el peso de los demás productos embalados en la fase de almacenamiento y transporte. Es decir, que el producto ayuda a mejorar la característica del esfuerzo de compresión.

 Semi-portantes: se denomina así a los productos que soportan el peso de los demás productos embalados de forma parcial en las distintas fases del circuito del embalaje.

 No portantes: se considera así a los productos que no contribuyen en manera alguna al apilamiento de los productos embalados, de tal forma que el embalaje por sí solo, o con los acondicionadores correspondientes, si es necesario, soporta los esfuerzos de comprensión en el apilamiento durante el almacenamiento y transporte.

Además de la anterior clasificación de los productos, existen otras propiedades y características que es necesario observar para diseñar el embalaje más apropiado.

Algunas de ellas son: la forma, los materiales, el envase, si son en estado sólido o líquido, si están congelados o a temperatura ambiente, la humedad, las características de dureza y fragilidad, mercancías peligrosas, etc.

  

 

 
 

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